…Por ahora.
Pero parece que ya no soy el único que se queja.
Se fijaron que cada vez que parece que el paro para… se les ocurre pedir “algo” más.
Empieza a rondar en mi cabeza la palabra intransigencia, tan propia de adolescentes. Lo bueno es que aquel estado se pasa con el tiempo, a veces.
Llevo una semana diciendo que comparto el fondo y no la forma de la movilización.
Llevo varios días enfrascado en un diálogo de sordos con otros apoderados del colegio de mi hijo (Francisco de Miranda) tratando de que entiendan que mi queja va más allá.
No puedo compartir el orgullo que dicen sentir los padres y apoderados de esos chicos que “estoicamente han resistido dentro de “su” colegio”.
No puedo compartir la apología que hizo del movimiento de “sus” niños, el director del Colegio Francisco de Miranda, porque “sus” niños son TODOS los niños, incluídos los más chiquitos, que se han visto impedidos de tener sus clases.
Desde el punto de vista más doméstico, tengo que compartir la molestia e incomodidad que significa no tener donde dejar al niño a la hora de ir al trabajo. O tener que recurrir a la ayuda de parientes para que el chico esté casi todo el día pegado a la Tv…
¿Por qué, si el movimiento fue desde el principio de secundarios de colegios públicos, los secundarios del colegio de mi hijo no han permitido que los niños que asisten al Jardín Infantil ni a la Básica vayan libremente a SU colegio?
Me dirán que es algo que nos supera, que es histórico, que demuestra la madurez de nuestros niños… Se los concedo.
Pero no es menos cierto que siendo el colegio como es, podríamos haber esperado formas más creativas y solidarias de enfrentar la movilización.
Estoy molesto. Tremendamente molesto.
Porque cuando llegué el lunes 29 de mayo a buscar a mi hijo me encuentro primero con un gran afiche que decía que los alumnos de Media habían acordado el paro y que “Para los alumnos que no deseen estar en el paro y prefieran asistir a clases, el Consejo de Profesores acordó que en cada sala estarán presentes los profesores de acuerdo a sus horarios de clases. Los alumnos de cursos menores (jardín y básica) no están en paro”. La declaración completa está en la web del colegio. Pero luego llega a mis manos una circular de la dirección también, en la que en su párrafo más decidor consignaba que los estudiantes no dejarían entrar a nadie al colegio y que el Director solicitaba a los padres a no llevar a los niños a clases, “especialmente si son pequeños, ya que no podemos garantizar su cuidado”. Chuta! La cosa se puso peligrosa parece, pensé.
O sea, una toma pacífica, se podía transformar… Y los alumnos, en un papelito pedían los mismo.
Saben? Eso es lo que más me violenta. No medir las consecuencias de lo que se está haciendo. Lo acepto, son jóvenes y tienen ideales. Yo fui joven y también luché por ellos en tiempos más difíciles. Es más, hace 25 años también me tomé mi colegio por casi las mismas cosas que argumentan los chicos de hoy y más.
Pero me violenta que mi hijo no pueda ir a SU colegio… o el que creí su colegio, porque siento que me lo quitaron.
Qué otra cosa me molesta. La falta de compromiso de la dirección para con los apoderados, que me da pena decirlo, que pagamos sagradamente y con mucho esfuerzo algunos la mensualidad.
Se nos pedía visitar periódicamente el sitio web para “estar informados”… Y lo primero que apareció en forma de editorial en el home de la web fue el comunicado del Centro de Padres, que obviamente validaba con abundancia de adjetivos positivos la acción de “sus” pupilos. Por suerte alguien atinó y lo puso en una página interior…
En esa carta me enteré de lo “maravilloso” que fue que más de 1600 estudiantes, de más de 40 colegios se dieran cita en el Miranda el día anterior (martes 30) en una jornada con actos culturales, debates, reflexión, etc. Mi hijo me preguntó, al ver las noticias, por qué podían ir otros niños y él no…
Pero las autoridades seguían sin publicar nada. Hasta el jueves 1, cuando pude ver muchas palabras que me sonaban a una respuesta particular a mis demandas, en medio de una apología de los jóvenes de la toma. Esa nota terminó por decepcionarme.
Y recordé lo ocurrido cuatro años atrás. Cuando en la primera reunión del Jardín Infantil, el Director se presentó y nos contó que había un estigma para con el colegio, principalmente en la Media. Que el Jardín y la Básica funcionaban bien, pero algo ocurría más adelante… Y que justamente era nuestra misión, como padres de esa generación que estaba entrando, la llamada a realizar el cambio, con mística, con entusiamo, con ideas nuevas…
Yo hubiera esperado formas más creativas de protestar. Hubiera esperado un desmarque justamente de lo clásico. No me pregunten cómo ni qué… Tal vez si nos hubieran involucrado a todos… pero no nos dejan entrar.
Por lo menos en el nuevo mensaje de la Dirección, publicado ayer lunes 5, luego de tres días sin saber a qué atenernos, aparece el adjetivo “negativo” para hacer alusión que un alargue del conflicto podría redundar en tener que eliminar ciertas actividades que ya estaban programadas (el mensaje fue reemplazado hoy martes en la noche).
Igual me pregunto, dado el tipo de educación del colegio y el carácter de algunos de sus alumnos (problemas de aprendizaje por ejemplo), nadie pensó en las consecuencias que podía traer una interrupción del proceso educativo? Parece que no.
Algunos se llenan la boca con la palabra tolerancia, diversidad… pero sólo se respeta a los que son igual de “tolerantes a ellos”…
Hasta hace poco estaba orgulloso de decir que mi hijo estaba en el Miranda. Ayer me hubiera gustado poder decir que el Miranda apoya las demandas de los secundarios y va en ayuda de ellos, llevando su energía, alegría, su apoyo con comida, frazadas, etc. Hasta hace poco hubiera recomendado el colegio dependiendo de la forma de ser de quien me lo preguntara… hoy día no estoy seguro de poder hacerlo… Más todavía si la declaración del Director del jueves pasado me sonó a que “si no le gusta, cierre la puerta por fuera”…
Que oportunidad preciosa se perdieron los dirigentes de terminar la movilización victoriosos. Si lograron la atención y la simpatía de todo el país. Si pusieron el tema de la desigualdad llevado a la educación en el tapete. Si consiguieron que las autoridades les prestaran atención, porque no era un berrinche más. Si consiguieron una adhesión nunca antes vista que yo recuerde. Si posiblemente esta será recordada como la más grande demostración de cohesión de un sector de la población…
Que oportunidad se perdieron cuando la Presidenta tuvo que usar una cadena nacional para responderles a prácticamente todas sus demandas. ¿Que si hay más plata o no? A lo mejor, pero me pregunto por qué piden PSU gratis para todos cuando hay un sector que sí la puede pagar? ¿Por qué usan el argumento del pasaje escolar gratis para todos cuando hay muchos que sí pueden pagar? Eso es beneficiar justamente a los que más tienen. Chicos, ¿acaso no se trata de ser solidario? Si yo puedo pagar, pagando ayudo al que no tiene.
Pero los temas económicos eran los que surgieron el viernes por la mañana, para rechazar lo que se les ofrecía… Luego, demostrando a todas luces algo de la confusión y el desgaste que una manifestación como la que desarrollaron puede originar llamaron a Paro Nacional, “pero sin hacerse cargo de la violencia”. Tirar la piedra y esconder la mano… Y para terminar (es un decir nada más) pusieron sobre la mesa el tema de la conformación de la comisión y la L.O.C.E. y la J.E.C. Cuestiones de fondo, de largo plazo, donde la Concertación, sin mayoría en el Congreso no ha podido hacer mucho. Ya es un logro la comisión que se abocará a ver los temas de la calidad de la educación, creo yo… Pero parece que los chicos quieren más… ¿Qué irán a pedir mañana? ¿Cómo terminar victoriosos la lucha que dieron con tanta fuerza, cómo terminar bien arriba? Parece que no saben…
Porque hasta esta hora nos tienen en ascuas esperando su resolución… Y la van a anunciar a las 9 de la noche, porque ya aprendieron las viejas mañas de los políticos. A esa hora hay más rating, ya terminaron las telenovelas que le lavan la mente a los chilenos y comienzan los noticeros en los canales de Tv.
O sea… nuevas polillas alrededor de la ampolleta.