CIDOTEN RAPILENTO - SCHERING PL WHS, Antiinflamatorio, Antirreumático, Antialérgico.
Composición: Cada 1 ml contiene: Betametasona (como fosfato sódico de Betametasona) 3 mg; Acetato de Betametasona 3 mg en un vehículo estéril tamponado y conservado. Excipientes: Edetato Disódico; Fosfato de Sodio Dibásico; Fosfato de Sodio Monobásico Monohidrato; Cloruro de Benzalconio; Agua para Inyección.
Acción Terapéutica:Es una combinación de ésteres de betametasona solubles y levemente solubles que proporciona potentes efectos antiinflamatorios, antirreumáticos en el tratamiento de los trastornos que responden a corticosteroides. La actividad terapéutica rápida es lograda por el fosfato sódico de betametasona, que se absorbe rápidamente después de la inyección. La actividad sostenida es proporcionada por el acetato de betametasona que es sólo levemente soluble y que se vuelve un depósito para la absorción lenta, controlando así los síntomas durante un período prolongado. Los glucocorticosteroides, como betametasona, causan efectos metabólicos profundos y variados y modifican la respuesta inmune del cuerpo ante diversos estímulos. Betametasona presenta elevada actividad glucocorticosteroide y leve actividad mineralocorticosteroide.
…Eso fue con lo que me infiltraron la rodilla.
Casi desde que tengo memoria de diabético que conozco el “efecto” hiperglicemiante de los corticoides. Que corticoides y diabetes no se llevan bien era una verdad aprendida teóricamente hasta ahora y que no había tenido la “suerte” de comprobar.
No es el caso explicar cual es el mecanismo biológico y/o químico que lleva a un problema de absorción de los hidratos de carbono y que la insulina que nos aplicamos simplemente no se la pueda con una carga de H de C igual a la de siempre.
Pero por eso es que mientras no se mejoren las terapias inmunosupresoras basadas en corticoides, los transpalntes de lo que sea no son una buena idea para nosotros. Por eso es que los pacientes oncológicos ven horrorizados como su terapia debe ser complementada con insulina si ya son unos diabéticos tipo 2 declarados.
En mi caso, la inflamación de la rodilla, originada en unas adherencias que desarrollé por dentro de la cicatriz (sólo atribuibles a la forma en que yo genero las cicatricez, porque si me hubieran operado de apendicitis habria sido lo mismo) reclamaba a todas luces el uso del corticoide inyectable.
Me voy a detener en el tema de mi cicatrización. A los seis días de operado, ya había cicatrizado externamente. Es decir, tiempo absolutamente normal. Nunca antes había sido sometido a una cirugía, por lo que mal se podía prever lo que me ocurrió. El procedimiento fue el correcto. El sinovioma que me sacaron era lo bstante grande y estaba lo suficientemente adherido a las paredes de la rodilla como para que todo el procedimiento generara de por sí un daño colateral difícil de evaluar desde el exterior. Por lo demás, la inflamación de la rodillla comenzó a aparecer a las cuatro semanas de la operación. O sea no. No me pasó lo que me pasó por ser diabético.
Cuando supe de la infiltración, sólo como respaldo llame a mi Doc, el diabetólogo, para contarle y preguntarle en cuánto aumentaba la dosis de insulina. Él me dijo que en un 20%. Lo encontré poco y de una subí un 40%. Y anduve bastante bien al principio. Sólo una glicemia sobre 300 (340 para ser exactos y un par de 220) en estos 15 días. No está mal. Eso sí tuve que medirme más del doble cada día… 10 glicemias o más en promedio diario. En todo caso hubo un día que tenía ya los dedos como colador y me inyecté praáctiamente el doble de la dosis diaria, sobre todo de la Lantus.
Noté que el efecto de las comidas era brutal, la glicemia post pradial se me disparaba rápidamente… y vamos metiendo ultra rápida para adentro… Pero no había otra, si yo con 160 ya me siento alto…
Otro dato es que como estaba con terapia kinésica (ultra sonido y ultra termia) con posterioridad a estas sesiones, que eran por las mañanas, mis glicemias se me iban directo al cielo. Ahí fue cuando hice los 340, a las 4 de la tarde de un día de sesión de kine. Claro, el efecto del calor, el masaje en la zona, ideal para aumentar la absorción.
En un principio, lo que más me complicaba era la “sensación” de tener mucha insulina en el cuerpo. Una sensación muy extraña. Por otro lado, como las glicemias altas las bajaba rápidamente con una dosis extra de insulina para corregir, el efecto de ir por el tobogán me tenía medio loco también.
Pero todo estuvo bajo control. Más atento, más insulina, más controles. Y anotar todo, todo, como cuando debuté, para sacar conclusiones.
No fue tan terrible. Además, no lo puedo negar. Hoy no estoy 100% bien de mi rodilla, pero ha ido mejorando y veo cada vez más lejana la ida al pabellón otra vez.