Seguro que lo que más debe costar al comenzar la terapia con bomba de insulina es encontrar las dosis justas, dar en el blanco sin hacer pasar al paciente por muchas altas y bajas.
Se habla que la insulina basal se reduce… ¿Pero cuánto? En mi caso, ya llegue a un 32% menos. El resto… todo depende.
Depende de la hora del día, de la actividad, del tipo de carbohidratos.
Hoy experimenté eso de ir a un restaurante de comida rápida. Una glicemia, el pedido del menú, el plato frente a mi, la bomba entre mis dedos y a programar el bolo de insulina. Un par de horas después, la bomba me avisa que es hora de la glicemia post prandial para verificar cómo vamos… Y vamos bien.
En cuatro días casi hemos ajustado todos los horarios a la insulina que en realidad necesito. Todavía falta una pequeña sintonía… Pero es casi nada.
Sin lugar a dudas que nada de esto hubiera sido posible sin la guía de la doctora que me indicó la bomba.
A raíz de que mi doctor no se encontraba en el país, le pedí a la Dra. Ethel Codner que me la indicara. Ella, gentilmente accedió. Ya nos conocíamos de antes así que eso no fue problema… aunque ella sea endocrinóloga infantil (y muy destacada por lo demás).
Por otro lado, el soporte que brinda la enfermera a cargo del programa de Tecnika S.A., Bárbara Alvarado, es increíble… O a lo mejor es como debe ser no más… sólo que no estamos acostumbrados. Muy cálida, didáctica, preocupada, profesional… Llamando diariamente, con su teléfono alerta, súper coordinada…
Los tres formamos un equipo y nos comunicamos diariamente para evaluar la situación y tomar decisiones.
Pero que nadie se mueva al engaño: creo que el paciente que se inicia en la terapia de bomba (o sus padres en el caso de los más chiquitos) es el personaje más importante.
La máquina es eso, sólo una máquina que debe ser programada por un ser humano. Y por cierto, a lo mejor leyendo el manual aprendemos a ocupar como corresponde cada botón, cada función… Si embargo, para llegar a eso hay que manejar y conocer a cabalidad las distintas variables que la bomba nos permite programar.
¿Qué es la insulina basal? ¿Qué es el bolo? ¿Qué es la sensibilidad a la insulina? ¿Qué es la relación insulina - carbohidratos? Son temas fundamentales que deben ser conocidos y manejados con destreza por el usuario-paciente. Si queremos que la bomba nos de libertad, debemos mostrar conocimiento y responsabilidad.
¿Pero no es acaso lo mismo que escuché la primera vez que oí hablar de terapia con multidosis? Así no más es, por lo que en mi caso, esos conceptos ya están internalizados.
Una bomba de insulina no es la panacea, no termina con la diabetes de uno ni nos permite descuidos. Muy por el contrario, requiere mayor atención. Y es justamente ahí donde podremos discutir si nos hace más o menos diabéticos.
En mi caso, los años de diabetes, el tiempo dedicado a aprender, las preguntas que he hecho a las personas adecuadas, el intercambio de experiencias con otros diabéticos tipo 1, me han servido para acortar los plazos que normalmente le toma a alguien que lleva menos tiempo con esta condición aprender a usar la bomba correctamente.
Porque si de apretar botones se trata, sabemos que la generación de nuestros hijos y sobrinos nació con el control remoto en la mano…
Hoy, el apoyo de quienes están conmigo en esto, haciendo las cosas bien, con un protocolo adecuado, me permite minimizar los riesgos y probar, casi con los ojos cerrados, dar justo en el blanco.