Archive for January, 2007

Vaya desorden

Wednesday, January 31st, 2007

Despertarse con himnos marciales a los pies de tu ventana es raro, por decir lo menos, sobre todo si no estás viviendo en un cuartel militar.
Pero eso fue parte de lo que nos tocó vivir ayer por la mañana.
Es que el 12 de febrero se celebra en Venezuela el día de La Victoria, la conmemoración de una batalla de tiempos de la Independiencia en la que lucharon un puñado de jovencitos, como en nuestra Batalla de La Concepción. De hecho, la ciudad en la que estamos debe su nombre a ese hecho… Y para acá va a venir el presidente a encabezar el desfile militar el lunes 12… Justo el día que nos vamos. Como en esa oportunidad esta urbe se convierte en una fortaleza donde no se puede entrar ni salir, deberemos ir a dormir a Caracas para no tener problemas.
Los ensayos de las marchas y gritos militares se suceden frente al edificio porque justamente por aquí pasarán…

Ayer fuimos derechamente a Caracas en la tarde. El viaje de ida, una hora veinte; el de regreso dos horas y media. A estos venezolanos se les ocurre arreglar la autopista de salida en hora punta dejando sólo una de las cuatro pistas de circulación… Más de una hora para movernos, que… 10 Kms…????
En fin. Visitamos el casco histórico de la ciudad: la casa donde nació Simón Bolívar, el equivalente a nuestra plaza de armas, la catedral, el congreso, otras iglesias… Y si bien es cierto se parece un poco a todas las ciudades latinoamericanas, el desorden es desesperante. Y no hay muchos edificios en altura. Además, Caracas está en un valle, rodeado de cerros, es como Valparaíso elevado a la décima potencia… y las casas trepando las alturas desde lejos se ven pintorescas, hasta hermosas… pero si te acercas se ve la pobreza…
Las calles no tienen número, sólo nombres, así que cuando das tu dirección lo debes hacer en referencia a algo: frente al grifo, a la panadería, al cuartel de bomberos, a la fábrica de cerámicas (como es el caso del edificio donde vive la prima de Tamara).
Lo más reconocible para juntarse con alguien es decir que lo esperas en la “esquina del Muerto” por ejemplo. Y ese nombre no tiene nada que ver con las calles que se intersectan, que tienen otros nombres. Es como si a la esquina de Ahumada con Huérfanos le dijeran La Esquina del Pelado, así de ridículo suena para nosotros… pero acá todos saben dónde está la esquina del pelado, cuyo nombre se remonta seguramente a alguna pretérita anécdota.

El tráfico es caótico. Nadie respeta nada… Bueno, sí. Si el otro pasó primero con rojo, doblando en segunda fila, no te queda nada más que dejarlo pasar… porque además el guardia de tránsito (un chico imberbe, que apenas se empina sobre los 18 años) te mira raro si osas reclamar… Pero saben? No he escuchado ni un bocinazo, ni menos que alguien les diga nada a los motociclistas… Claro. Me dicen que si te atreves, la mayoría anda armado y no duda en sacar su pistola para hacerte ver quien tenía la razón.

Las calles también están abarrotadas de comerciantes ambulantes, pero no como los nuestros con el mantelcito en el suelo, sino que derechamente establecidos con una cantidad de infraestructura… y es ilegal, pero la autoridad de Caracas hace la vista gorda, a menos que se vayan al distrito más fashion, como es lógico.

Es raro acá para nosotros. Pero es su sistema… simplemente asumen que esto es así, como todo el mundo. Si no te gusta no queda más que tratar de no mezclarse con quien podría darte problemas. Creo que el carácter caribeño, alegre en general, jovial, les permite enfrentar de mejor manera la incertidumbre que depara el estilo de vida… y más todavía teniendo como presidente a quién los dirige en este momento.
La propaganda llega a molestar. Todo espacio público disponible es usado para enviarle tanto un mensaje a los partidarios como a la oposición. Mensajes absolutistas, poseedores de la verdad, la única, la que el gobierno se ha encargado de validar…

En fin. Las sensaciones son muchas. Ya vendrán más historias, como aquellas que dicen que sin un policia te cursa una infracción es porque se vienen sus vacaciones o es navidad y te dice que “Puede haber 50.000 razones” (o bolívares , la moneda de acá) claro está para que no te pase la infracción…

Desde La Victoria de Chávez…

Tuesday, January 30th, 2007

Estamos en la ciudad de La Victoria, ubicada a unos 80 Km al sur de Caracas, Venezuela.
Ayer lunes iniciamos el González-Lamberg Tour 2007 Verano… aunque acá sea invierno.
La verdad es que nos dijeron que salvo por unas lluvias locas de Semana Santa, se diría que hay sólo una estación… Y el día y la noche duran siempre lo mismo… Amanece a las 6 y se oscurece a las 6, de la tarde.
El clima acá es agradable. Ahora debe haber unos 23 grados y un 60% de humedad. Muy agradable, que contrasta bastante con los cerca de 29 grados y un 90% de humedad que había en la Guaira (a 125 Km de acá), donde está ubicado el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, al que llegamos.
El avión de Lan Perú que nos traía desde Santiago vía Lima aterrizó a las 17:10 hora local, una menos que en Chile.
El viaje, desde el punto de vista del servicio estuvo pésimo. Comenzando con el hecho de tener asientos separados. O sea, había dos juntos y otro sólo por ahí. Era un Airbus A319. O sea de esos que tienen el pasillo al centro y dos filas de 3 asientos a los costados… Y el asiento que quedaba solo siempre era al centro, lo que dificulataba enormemente el siquiera proponerle a alguien el cambio… Quién quiere cambiar pasillo o ventana por uno al centro, donde uno se siente encerrado, claustrofóbico y tiene que molestar siempre a uno para ir al baño…
En fin. Un numerito más de Travel Club, que comenzó con el no avisarnos con la debida antelación del cambio de un vuelo directo (que fue por lo que pagamos) a uno con escala en Lima y operado por Lan Perú.
Si a eso agregamos el que en el segundo vuelo debía haber almuerzo y sólo nos dieron un snack (un sandwich, un poco de fruta y algo para beber), sin siquiera contemplar un menú distinto para un niño, compenderán que mi enojo se justifica.
Pero vamos, son nuestras vacaciones y no merece la pena que nos amarguemos por algo que definitamente ya no podemos solucionar.
Lo importante es que llegamos y estamos bien, contentos y muy bien acogidos. Helga, José, Fernando y Gabriela nos recibieron muy bien. Y qué decir de Herman, que nos fue a buscar al aeropuerto y se tragó con nosotros esas casi 3 horas de carretera y tacos.

Bueno. Volviendo a la llegada, desde el aeropuerto para acá, 125 Km. más o menos, que se nos hicieron eternos, pues en la carretera había un taco de… una hora, moviéndonos a unos 20 Km/hr. Desesperante. Eso sí, pudimos observar mucha pobreza en los cerros que bordean la autopista… Poblaciones realmente peligrosas, vigiladas por la Guardia Nacional, efectivos del ejército con armamento pesado (fusiles derechamente) que patrullan en motos y camiones… hasta donde se pueden meter, porque hay lugares en que según nos dijeron simplemente no entran.
Por ahora vemos y escuchamos que es un país con tremendas diferencias sociales, hay más pobres que ricos, con un tránsito caótico, pero bueno, es la gracia de ser un turista atípico, no esos de resorts que se evaden de la realidad. Igual ya nos están planificando un viaje a unas playas paradisíacas que suenan muy atractivas, pero nos intriga ver Caracas de verdad.
Aquí en La Victoria viven apenas unas 300.000 personas. La mayoría va a trabajar a Caracas. Está rodeados de cerros con el pasto muy seco y que se incendia más temprano que tarde, la temperatura es agradable, unos 23 a 24 grados y la humedad que no supera el 60%. Es como un oásis.
Un dato: llenar el tanque de bencina cuesta poco menos de… ¡un dólar! qué tal ?

La bomba ha funcionado de maravillas. En el vuelo sin problemas. El nuevo chequeo en Lima, como no sonó nada de nada de mi cuerpo en los rayos x me “repasaron” con una barra manual y ahí la hicieron sonar… Pero nada grave.
Esta mañana desayunamos unos panes típicos de por acá (arepas), bien pesaditos, harina de trigo, gruesos y más encima un pan de campo, rico… le calculé casi 100 H de C a todo y anduve perfecto. A esta hora estoy con 140… jejejejeje. Modestamente.
Eso por ahora. Es tiempo de almorzar. El menú incluye carne, arroz y plátanos fritos… Vamos! Estamos en Venzuela y esto es tropical.

De bombas y secuestros…

Thursday, January 18th, 2007

Lo del Ignacio todavía me da vueltas.
Pero creo que es importante aclarar algo con respecto a la bomba de infusión de insulina en este caso.
Los medios han informado que una de las mayores preocupaciones al ser Ignacio insulinodependiente era el que “su medicamento le alcanzaba hasta medianoche no más”.
Muchos podrán decir “Pero cómo, no usa bomba, ¿donde está el riesgo?”.
Les aclaro.
Por mucho tiempo, los diabéticos más viejos hemos escuchado que el mayor riesgo que corremos los insulinodependientes es una baja fuerte, rápida, que nos lleve a la pérdida de conciencia y de ahí al coma. Es ahí donde podemos actuar rápido. Por el contrario, estar alto por un rato no importa tanto, uno se pude corregir al llegar a la casa después del colegio o del trabajo… o en la siguiente inyección programada (si seguimos esquemas más retrógrados y probadamante poco efectivos). Hemos escuchado que son las alzas mantenidas en el tiempo las que indican un mal control y generarán las complicaciones de largo plazo.
Esto es más o menos cierto… sobre todo en el tratamiento convencional con inyecciones de insulina, en donde uno se inyecta a veces una gran cantidad de insulina basal (NPH o Glargina) y además los bolos antes de cada comida (con insulina rápida o ultrarápida).
Pero en la terapia con bomba cambia radicalmente.
Primero. Se usa un único tipo de insulina (ultrarápida, de Novo Nordisk preferentemente, según recomendación de la FDA). Por lo mismo el organismo se “acostumbra” a ese tipo de insulina, que además tiene una duración efectiva de unas 4 horas.
Segundo. La insulina circulando en el cuerpo es escasa, pero muy efectiva. La dosis de basal es mínima, una pequeña cantidad por hora… y nos acostumbramos a ello, adecuamos nuestro metabolismo, por lo que una interrupción en el suministro, por breve que sea puede desencadenar una cetocidosis muy rápidamente. El fabricante de hecho recomienda una desconexión de no más de 60 minutos, para bañarse y vestirse por ejemplo.
Tercero. La absorción es más pareja. Al estar la cánula inserta por máximo tres días en el subcutáneo, en un mismo lugar, uno no cae en la variabilidad que representa rotar los sitios de inyección, con la consiguiente diferencia de tejido graso, ángulo de introducción de la jeringa, etcétera.

Con la terapia tradicional de inyecciones, a veces tenemos hipoglicemias inesperadas, que pueden ser explicadas sólo porque el “depósito” de insulina basal que me puse en la mañana, en algún momento del día se “rompió” y dejo pasar más insulina por hora que lo “normal”… y me produjo la baja… O lo contrario. No pasó como estaba “programado” y estuve alto todo el día.

Por ello que una de las ventajas que más aprecio del uso de la bomba es la disminución de las hipoglicemias a una… dos cuando mucho, a la semana. Y el origen siempre está dado por un error mío… ;)

El reservorio de insulina que usan las bombas carga hasta 300 unidades. Pero debemos cambiarlo máximo cada 6 días. Por ello es que tal vez al Ignacio le tocaba cambio la noche del secuestro y de ahí la información que da origen a este post. Por lo demás, quienes usamos bombas sabemos que no podemos dejar que la máquina nos avise por tercera vez del reservorio bajo, hay que cambiarlo sin más.

Probablemente al Ignacio le ayudó mucho usar bomba. Le dio seguridad, le permitió enfrentar una situación de stress extrema con un buen control. Probablemente la mayor preocupación de sus padres era su condición de diabético, que venía a sumar un inconveniente más.
Pero diabéticos y no diabéticos… ¿quién está preparado para algo así?

Niño de 11 años secuestrado

Wednesday, January 17th, 2007

La noticia me golpea por más de un lado.
Secuestrado un niño, Ignacio, 11 años, diabético, hijo de un médico…
Afortunadamente a esta hora ya está con su familia, sano y salvo.
Soy padre. Estoy casado con una colega del padre del niño… Y no sólo colega, compañera por muchos años del mismo turno… Y el niño es diabético, igual que muchos otros que conozco… Y usa bomba igual que yo.
Recuerdo cuando el Pato, el padre, comprando insumos en la sede de la FDJ me contó la maravilla que había significado la bomba de infusión de insulina para el tratamiento del Ignacio. “Nos cambió la vida” me dijo entonces, a fines de octubre del año pasado. Yo no podía cuantificar la dimensión de sus palabras pues no había usado bomba… Pero hoy ya lo se.

Pienso y me pregunto ¿qué habría ocurrido con la salud de Ignacio si el hecho se hubiese prolongado? ¿Si no hubiese estado usando bomba? ¿Si hubiese usado NPH y cristalina? ¿Si a los secuestradores no les hubiera importado nada?

¿Por qué secuestraron al Ignacio? No tengo idea, pudo ser otro niño, pudo ser mi niño…
A esta hora no tengo muchos más antecedentes que los que la prensa ha presentado. Poco se ha dicho de que el Ignacio es diabético, sólo mencionan que el “tratamiento” le duraba hasta medianoche porque usaba “un dispositivo para el remedio”…

A esta hora sólo pienso en su familia y me alegra que estén juntos otra vez, tal vez más juntos que antes.

De trabajo, bomba de insulina y vacaciones.

Wednesday, January 17th, 2007

Al igual que para muchos, enero no es sinónimo de vacaciones para este servidor.
Suele comenzar con mucho trabajo, sobre todo por la cobertura que debo hacer del Campamento San Juan de la Fundación Diabetes Juvenil de Chile.
Además, hay cosas pendientes que terminar del año pasado y un par que están ahí, dando botes para poder concretarlas.
No me quejo, trabajo no me ha faltado, pero uno siempre quisiera tener la seguridad que el laburo estará… a pesar de ser free-lance.
Por lo mismo es que he tenido poco tiempo para escribir algunas de mis divagaciones.
Debo comentar que sigo con la bomba de infusión de insulina… No me pregunten por qué la tengo todavía… Pero estoy tremendamente contento. Me siento muy bien. Ha sido increíble la mejora en mi calidad de vida. Ya vendrá un post específico con eso, pues se lo merece.
Y para vacaciones ya queda menos. Nos vamos a fin de mes a Venezuela, a visitar a la familia que tenemos por allá.
Más experiencias, más kilómetros en el cuerpo, nuevos aires se vienen ¿qué nos tocará más adelante?
Por ahora dejo estas líneas que son más que nada para marcar presencia. Para decir que estoy vivo a pesar del silencio, que se origina más que nada en “distracciones” que me tienen alejado del computador y más cerca del obturador…