Archive for September, 2007

¡Que vello! sitio de inserción…

Friday, September 21st, 2007

…y no está mal escrito.
Otra sobre la bomba de infusión de insulina

Antes de ayer me mandé una hiper glicemia de 340, con nauseas intensas y malestar general después de una siesta a media tarde. Hacía rato no me pasaba y ya había llegado muy alto a la hora de almuerzo, así que descartando problemas con la insulina, la comida o alguna enfermedad asociada, revisé el sitio de inserción, al lado izquierdo de mi abdomen… Y estaba muy inflamado. Llevaba menos de tres días, pero desde el comienzo me había molestado un poco. Al sacar la cánula pude comprobar que estaba infectado. ¿Por qué sería? Puede que el parche no haya quedado muy adherido, o que en días previos me las estuve dando de jardinero y algo de mi transpiración haya contaminado el sitio… En fin. Cambio de sitio, bolo de corrección y en 20 minutos la glicemia ya iba en 210 y a los 40 minutos ya estaba normal otra vez.

A propósito de esto es que recordé que no poca gente me ha preguntado lo siguiente: ¿Cómo lo haces para ponerte el catéter con el parche autoadhesivo en tu abdomen lleno de vellos?

Bueno. No tengo la “pilosidad” de un chimpancé, pero tampoco soy lampiño y es una pregunta no menor, pues a más de alguno he escuchado decir por ahí que no usarían bomba de insulina porque tendrían que se rasurarse la guata (la panza para los lectores internacionales), para que el parche quede mejor adherido.

La verdad es que eso es prehistoria de la medicina… o finalmente depende de quién te eduque en la materia.
Primero, hay evidencia científica que dice que rasurando el área aumenta significativamente la posibilidad de infección (piel sensible, posibles heridas). Sin ir más lejos, en muchos partos naturales ya se está optando derechamente no rasurar a las madres por lo mismo.
Si ya con la inserción de un cuerpo extraño, en este caso una cánula de teflón por tres días en el subcutáneo nos estamos exponiendo a una posible infección, para qué aumentar el riesgo. Existe la posibilidad de poner un refuerzo de tela adhesiva si el parche presenta dificultad para adherirse, pero es altamente recomendable evitar el rasurado.

Yo en general trato de cambiar el sitio ojalá después de la ducha, para aprovechar la piel limpia, pero bien seca, y así no usar ningún producto “especial” desinfectante. Lo que sí hago es desinfectar y limpiar muy bien, incluso usando una crema cicatrizante y toallitas especiales, el sitio del cual estoy sacando la cánula…
Es que hay que cuidarse, no ven que quiero llegar a viejo usando la bomba pues.

“Especial para diabéticos”

Friday, September 21st, 2007

Hace veintiún años ya que vengo escuchando cosas que me molestan desagradan…
Mientras la industria farmacéutica nos entrega productos cada vez de mejor calidad en términos de insulinas y glucómetros surgen los que “hacen” negocio con la diabetes mal tratada. Mientras unos invierten años en investigación y en programa de educación, otros profitan de la ignorancia o de la comodidad que significa dedicarse a tratar las complicaciones.

No te cuides los pies hoy si puedes usar zapatos especiales para diabéticos mañana.

Nada me ha desagradado más que escuchar o ver escrito el anexo “Especial para Diabéticos” en algún producto, cuando la verdad sea dicha, con un buen tratamiento, con un buen cuidado los diabéticos tipo 1 no deberíamos necesitar nada “especial”.

¿Y a qué me refiero? A dos aspectos.
El primero. Voy caminando y veo en una vitrina calcetines y zapatos “especiales para diabéticos”, y alguien me dice: “¿Y tienes que usar esas cosas?”, claramente haciendo alusión a lo poco agraciado del diseño de los “zapatos” especiales, casi “espaciales”…
Y yo reflexiono. Primero, no soy un diabético tipo 2 con años de mal control. Estoy entero y con buena salud. He usado toda mi vida zapatillas, de distintos tipos, de distintos diseños, de distintos precios, y siempre he dicho que las últimas son las que mejor me quedan. O sea, si tienen una costura que me incomoda, que genera roce que pueda herir, no me sirven. Si son de un material que no permite la buena ventilación, no me sirven, si no me calzan no me sirven, si no me gustan NO ME SIRVEN. NUNCA he tenido un zapato especial, nunca un calcetín especial, siempre mis calcetas de algodón, con un elástico que no impida la circulación fluida de mi sangre… Y pretendo que siga siendo así.
Claro está que la gente que no se cuida bien, que no es rigurosa, que no se informa, lo más probable es que comience a ser amputada de un dedo… y termine quién sabe cómo… y va a necesitar algún zapato especial… Y a ellos están dirigidas estás “ofertas” especiales.
Pero pensar que usar el zapato especial le va a evitar las complicaciones, usarlo como profilaxis… Ufff! Eso es harto diferente.
No pocas veces he escuchado a madres de debutantes que me dicen “¿Es cierto que mi hijo de 6 años no podrá más ir a la playa y andar descalzo por el riesgo de que se haga una herida que no le cicatrice?”. ¿Y saben quién le dijo eso? Primero una enfermera, que parece que poco sabía de la diabetes tipo 1 hoy en día, y segundo el mercado.
Sí. El mercado que nos crea esas necesidades que simplemente no tenemos. Y no me vengan con cuentos, que de profesión soy publicista, redactor creativo. Claramente tiene que ver también con un problema de salud pública que afecta de distintas forma a los distintos países: en donde la diabetes (sobre todo la tipo 2) es una verdadera epidemia, y la gente sufre la mayoría de las complicaciones más nefastas, el tema de los zapatos y los calcetines especiales es importante, y responde más a una consecuencia de un mal tratamiento.

Pero ¿qué les respondo a las mamás preocupadas? Vamos. Si andamos en la playa descalzos, y hay elementos que nos puedan herir los pies, nos los vamos a herir seamos o no diabéticos. ¿Andar con zapatos en la playa? Bueno, si te quema la arena, usa un par de sandalias, pero no puedes obligar a un niño de cortos años a usar zapatos con el argumento de que se hará una herida que no le cicatrizará… Si eso es así, mejor chequea cómo está su tratamiento integral.
La diabetes es lo bastante invasiva, llegó para quedarse con nosotros para siempre, como para que nos ordene cómo vestirnos además. Empieza a tomar precauciones ahora para que no tengas que usar zapatos especiales mañana.

Para finalizar este punto, no me parece que una persona joven, sin complicaciones, deba usar ese tipo de zapatos. No es lógico. Hay mucha gente que no tiene el dinero suficiente para comprarlos, porque además son igual o más caros que los zapatos normales de calidad, entonces se genera frustración y personas con menos educación se sienten disminuidas pensando en que no están haciendo las cosas bien. Cuando en este caso, hacer las cosas bien es llevar un buen control de la diabetes.

Lo segundo tiene que ver con la comida.
Ayer estuve con un chico debutante de 24 años. Luego de una conversación muy entretenida, se acercó a ver todos los “productos” para diabéticos que hay en la FDJ… Y me dijo: “¿De todo esto puedo comer? Porque dice “Apto para Diabéticos”. Y ahí hay otro error. Que los productos alimenticios digan que son para diabéticos no los convierte en alimentos de libre consumo. Si igual tienen hidratos de carbono. Claro, tal vez de acción más lenta, con sucralosa u otros educorantes en vez de sacarosa, pero con hidratos de carbono igual. Entonces hay que sumarlos a la ingesta habitual y considerarlos a la hora de dosificar la insulina.

Para mi, lo único “especial” son las gaseosas, los chicles y los chocolates blancos endulzados con sucralosa. El resto… nada es “sólo para diabéticos”. Si uso insulina ultrarápida y aplico las distintas reglas de acuerdo a lo que coma, “la dieta especial” se remite a lo que el sentido común me indica: una ración de hidratos de carbono, un poco de proteínas y mucha fibra en forma de ensaladas…

Si miro a mi alrededor y veo los zapatos que tengo guardados o los productos que hay en mi mi despensa, puedo concluir que si un extra terrestre visita mi hogar, lo único que le puede dar luces acerca de mi diabetes es la caja con insulina en el refrigerador y las tiras de glicemias que aparecen en los lugares más increíbles de mi casa… que es finalmente lo que junto a otros miles en el país, y millones en el mundo, me hace verdaderamente especial.