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Wenger Haus, kuchenes libres de azúcar, con sucralosa, aptos para diabéticos.

Wednesday, May 6th, 2009

Esta es una verdad que aprendemos muy temprano en nuestra vida con la diabetes: no todos los alimentos que se dicen light son de verdad aptos para nosotros.

Siempre debemos tener la precaución de saber qué estamos comiendo, y con esto me refiero a los ingredientes que el alimento que ingerimos dice tener. Que nos vendan algo que es ligth o dietético no significa que sea de libre consumo. Lo que siempre buscamos es que los alimentos tengan la información nutricional completa y su lista de ingredientes, pues con eso podremos discernir las acciones a tomar para su consumo.

La información una vez más es fundamental como ven.

Hará un año tal vez, con ocasión de un posteo acá mismo, alguien me comentó por ahí que había una pastelería llamada Wenger Haus que preparaba productos especiales para nosotros, las personas con diabetes. Busqué si tenían web y me fije que tenían anunciado que pronto estaría disponible la información nutricional. Algo de tiempo ha transcurrido desde entonces y el otro día, pasando frente a su local de Tomás Moro, en la Comuna de Las Condes, acá en Santiago de Chile, pasamos pues ahora sí en su web está toda la información que necesitamos.

Decididos a comprobar que lo que me decían era verdad (productos de factura más bien artesanal, preparados con buenos ingredientes y endulzados con sucralosa, especial para diabéticos) es que junto con Tamara mi señora, invitamos a un par de buenas amigas (ambas con diabetes tipo 1) a tomar onces con nosotros. La idea era tener más de una opinión, sobre todo considerando que yo no soy muy bueno para los productos para diabéticos. Las más de las veces, la torta de mi cumpleaños es normal y simplemente me inyecto haciendo el cálculo de cuánta insulina necesito para esa porción de torta a la que le adjudico cierta cantidad de hidratos de carbono, cálculo no del todo exacto como comprenderán pero que en mi caso particular funciona bastante bien.

Kuchenes de Wenger Haus

Wenger Haus tiene una amplia variedad de kuchenes, streusel, cheesecake y otros como podrán ver en su web. Dependiendo de la estacionalidad, no siempre están todos disponibles. Pero sí tienen una muy buena oferta y la verdad es que con la facilidad de comprarlos de a un cuarto de cada sabor, uno puede darse un gusto amplio en cuanto a la variedad.

Siento que por lo general, las pastelería o cafés tradicionales tiene la “variedad ligth” casi por cumplir, porque hay tanta gente que se los pide, que ya… llegan y lo hacen. A la hora de regodearse no hay mucho donde: un strudel de manzanas, algo con ricota, yogurth y pare de contar. Para qué hablar sobre los ingredientes. Si uno les pregunta, por lo general los dependientes no saben, y al ir a consultar “con el jefe” la respuesta casi siempre es: “están endulzados con edulcorante…” ¿Cuál? preguntó yo y la encogida de hombros no se hace esperar. Más de una vez me han dicho que los endulzan con fructosa… Y la información nutricional, brilla por su ausencia (a pesar de la ley que los obliga), o sea, pésima experiencia de compra y mejor no especulemos en cuanto al resultado de una glicemia con posterioridad a la ingesta de la delicia.

Así que con todos eso antecedentes les diré que resulta tremendamente grato encontrarse primero con un lugar bien atendido y segundo que tenga productos para diabéticos con una variedad lo suficientemente amplia como para simplemente no saber qué elegir.

Nos permitimos probar de todos los sabores disponibles, donde destacaban los kuchenes de arándanos y las frambuesas. También había de manzanas y peras. Este uso amplio de frutas hace que el producto luzca fresco y natural, donde no hay tanta masa, ni salsas ni cremas que enmascaren los sabores que de verdad importan… Pero si hace que todo sepa menos dulce que lo que uno esperaría.

Como la base de casi todo lo que probamos eran los berries, creemos que en general estos sabores no son del todo populares (alguien no ha comido torta de piña o selva negra???), y si bien están entrando muy fuertemente dadas sus propiedades antioxidantes y otras, para algunos paladares más apegados a lo dulce puede no ser tan atractivo. O sea, gusto más de adultos que de niños. Considerando lo conservador del chileno, la apuesta de Wenger Haus parece un tanto arriesgada, más no por eso es criticable, al contrario la alabamos y alentamos.

Al consultarles en el local por el tema de los carbohidratos y las tablas que tienen el su web, me dijeron que el estudio lo habían hecho un par de nutricionistas y que esperaban tener pronto la certificación de algún organismo competente a nivel estatal. Pero debo dejar muy en claro que a juzgar por nuestras glicemias post prandiales, la información es la correcta, pues los tres comensales que tienen diabetes tipo 1 se inyectaron insulina en función de la glicemia de partida y del total de carbohidratos consumidos… Y los tres tuvimos glicemias post prandiales absolutamente dentro de los rangos esperados. Puedo decirles que en mi caso, partí con 105 mg/dL , consumí poco más de 64 grs de carbohidratos (probando 4 variedades de kuchen más parte de los alfajores y mendocinos) y dos horas después tuve 143 mg/dL. Eso habla de un trabajo serio y responsable, pues en no pocas ocasiones, los tres hemos pasado por la experiencia que implica la entrega de información errónea que nos lleva a la obligación de tener que corregir una glicemia no esperada.

Todos coincidimos en que en general, había poca dulzura de sabor, que la combinación de frutas más masa era “desabrida” para el paladar que buscar algo así como una torta de manjar, pero dadas las características de las preparaciones, el conjunto, el resultado global es muy aceptable e invita a probarlo nuevamente.

Por lo mismo es que no estuvo para nada de más degustar un par de productos que en sí tienen más hidratos de carbono, pero que en el contexto del “experimento” nos sirvieron para distinguir y apreciar la calidad de las materias primas: me refiero a los alfajores y los mendocinos. Si miran la web de Wenger Haus podrán notar que el alfajor tiene 23,3 grs. de hidratos de carbono y el mendocino el doble… Upps! igual es harto. Pero ahí sí que parece que estamos comiendo un dulce “de verdad”. Y claro, tienen dulce de leche, dietético eso sí, de origen uruguayo, uno de los mejores que he probado. De todas formas ahí hay que tener cuidado pues en esas preparaciones a la hora de inyectarnos hay que considerar el índice glicémico y las grasas que contienen (el mendocino está recubierto de un exquisito chocolate belga si no me equivoco de excelente calidad y sabor).

A algunos nos gustaron más unas variedades, a otros… otras. Está claro que en cuestión de gustos, y más con tres comensales con diabetes tipo 1, no hay nada escrito. Entre los tres sumamos más de 40 años con diabetes, por lo que muchos queques, tortas, pasteles y cuanta cosa de ese tipo que acepte el apellido de “dietético” han estado frente a nosotros. Por lo que en una cosa coincidimos incluso con los comensales “no enfermitos”, mi señora y mi hijo: los productos son de verdad muy buenos, buena presentación, buen sabor, se ven frescos, sin ingredientes para “conservarlos” mejor o enmascarar sabores metálicos…

Ah… Y otra cosa en la que estamos de acuerdo: los volveremos a comer!

Agradecimientos especiales a nuestras invitadas por su visita y comentarios: María Elisa Puig y Javiera Pinto Muñoz.

Kuchenería Wenger Haus.
Atendido por sus propios dueños.
Fábrica y salón de ventas: Tomás Moro 1749, Las Condes, casi esquina Latadía, con estacionamiento para clientes.
Teléfonos: 813 0796 - 211 2698. De lunes a sábado de 10 a 20 hrs. Domingos: 11:30 a 20 hrs. Despacho a domicilio consultando en los teléfonos.
http:://www.wengerhaus.cl.

“Querida… invité a un diabético a cenar…”

Monday, November 17th, 2008

Galletas, yogurth y manzana

No pocas veces la esposa de un amigo escuchó esta frase para informarle que habría visitas en la noche… Y cuántos problema representaba esa invitación no sólo por inoportuna, claro ella ya tenía planes!, sino que además echaba a andar toda una serie de acciones para poder “atender” como corresponde al “cachito” del amigo diabético.

…Pero… ¿qué puede comer? ¿Le gusta el pescado? ¿Y el vino? ¿Los diabéticos no puden comer papas, no es cierto? Tampoco arroz… ¿Y el postre? ¿Es que sólo tengo duraznos en conserva con crema? ¿Y si compramos un helado light, bajo en grasas? Sabe que más… Invítelo a un restaurante mejor.

Cuántas veces hemos visto la cara de horror de nuestros anfitriones que se arman un gran lío al saber que tenemos diabetes… Y si le agregamos que somos Tipo 1… Mejor ni comentar las expresiones. Finalmente nos sentábamos a la mesa y lo que había era puras verduras cocidas… ¡cero hidratos de carbono! Y para no incomodar, vamos pidiendo pan entonces ;)

Y esta situación la podemos llevar a la fiesta de cumpleaños de los amiguitos, el asado del fin de semana, la comida de celebración de los 50 años de matrimonio de los papás, el almuerzo aniversario de la empresa, la convivencia del colegio… Invitaciones y eventos sociales de todo tipo.

No bien hemos salido del hospital o la clínica luego del debut, y al llegar a nuestro hogar nos encontramos de golpe con la cruda realidad: hace 22 años mi mamá se preguntaba qué diantres me podía dar de comer, si ya no podía comer azúcar, dulces, tortas, helados, bebidas azucaradas o chocolates según dijo el doctor entonces. Como si mi alimentación hubiese estado basada exclusivamente en esos productos.

Bueno. Recuerdo que tomamos debida nota de TODO lo que me dieron en la clínica, de sus raciones y combinaciones. Desde ese tiempo me quedó la costumbre de probar en algunos desayunos unas galletas de soda o agua, con mantequilla, un trocito de jamón y arriba una pequeña cucharadita de mermelada de frambuesas ligth… Para mi, una exquisitez.

Arroz con pollo a la plancha… Pure de papás con un guiso de carne… Fruta cocida de postre… Y así muchas otras cosas de que tan elaboradas visualmente parecían imposibles de replicar en casa. Pero era más simple que eso, era lo mismo de antes pero más medido: una pequeña ración de hidratos de carbono, proteinas y muchas verduras, ojalá verdes, porque tenían nada de hidratos de carbono. Así descubrimos que el puré de papas me funcionaba mejor con las papas no tan molidas. Y por un tema de absorción, era mejor que las pastas las comiera al dente, a la hora de almuerzo y dejara el arroz para la cena. Era cosa de probar no más y el horizonte se comenzó a abrir.

Poco a poco fuimos abasteciéndonos de algunos productos (no había muchos acá en Chile en 1986) especiales para diabéticos: yogurth, flanes, jaleas, mermeladas, galletas, gaseosas, chocolates… Pero eso no era “comida de verdad”. Y nos fuimos dando cuenta con el apoyo de algunas personas que lo único que había que hacer era simplemente conocer la cantidad de hidratos de carbono de lo que comía, pero siempre limitando la ingesta y respetando sagradamente los horarios, la insulinoterapia de entonces así lo obligaba.

Hace poco en Facebook, una acompañera de universidad publicó una foto de entonces en la que aparezco comiédome una manzana… Y les puedo asegurar que esa foto fue tomada a las 11 de la mañana o a las 4 de la tarde… que era la hora en que me tocaban las colaciones (por la acción de la insulina NPH). Y así me convertí, a mediados de 1986 y todo 1987 en el chico de las manzanas y los yogurths de piña, frutilla o frambuesas… y las galletas de soda, alimentos que por la facilidad para conocer su contenido de hidratos de carbono no podían faltar en la lonchera del diabético tipo 1 que se preciara de serlo. En mi mochila convivian permanentemente los cuadernos y libros con todo este “arsenal alimenticio” que podía servir para quedarme en una isla desierta llegado el caso.

Poco tardé en darme cuenta que si quería beber algo aceptable por mi nueva condición, y con lo que me gustaban las gasesosas, simplemente tenía que considerar llevar yo mismo mis provisiones cuando fuera de visita a algún lugar. Fiestas, cumpleaños, invitaciones familiares a almorzar eran la prueba de fuego. Una soberana lata les diré, pero así no más era… Y en algunos contados casos sigue siéndolo.

No se imaginan cómo sufrieron mi mamá y mi abuela que siempre me habían preparado queques que no bien salían del horno ya comenzaban a ser degustados aun calientes, por este servidor ;) Y es que no había caso con la fructosa (azúcar de la fruta) el único endulzante ademas de la sacarina, que era usado para cocinar… pero que tenía un resultado poco apetitoso cuando era sometido a preparaciones que requerían altas temperaturas.

Así que poco a poco fuimos conociendo lugares donde preparaban “cosas” especiales para diabéticos. Pero eran… y siguen siendo más costosas que las “normales”.

Y los viajes. En el primero que hice en avión ya como Tipo 1 se me ocurrió pedir el menú para diabéticos: casi me dio una hipoglicemia severa pues era para tipo 2: verduras, verduras y más verduras. Nunca más pedí ese menú, ahora pido normal y ahí voy separando que como y que no.

Para algunos amigos, los menos eso sí, todavía sigue siendo una complicación invitarme… Los más, afortunadamente y gracias al “trabajo” de educación que he venido haciendo con ellos, tienen claro que a mi me basta una bebida light (no bebo alcohol ni fumo) y estamos ok. El resto, como de todo. Los hidratos de carbono de acción rápida para las posibles emergencias los llevo conmigo siempre.

Hoy, con tratamientos bastante menos restrictivos, el tema es más fácil. Pero requiere disciplina y un buen conocimento del conteo de carbohidratos.

Dependiendo en el ambiente en que nos movamos, unos podemos estar expuestos a situaciones como eventos donde los cócteles se suceden día por medio… O las celebraciones o “colaciones compartidas” en el colegio con los niños más pequeños… Ahí es justamente donde tenemos que lucirnos dando muestras de nuestro conocimiento, midiendo antes, a lo mejor durante, y por supuesto después, para sacar conclusiones y volver a aplicar lo que nos resultó y corregir los errores…

Y por último, siempre existirán las manzanas de 15 h de c cada una… Lo mismo que las galletas de soda (3,5 h de c cada una) y los yogurths de 10 ;)