1 + 1 = … Atención con el resultado.
Friday, March 20th, 2009

Con el paso del tiempo esto de la diabetes tipo 1, y la necesidad de controlarse la glicemia, se hace rutina. Tanta que a veces no reparamos en lo que estamos haciendo, no lo pensamos y simplemente actuamos en forma automática.
No pocas veces me ha ocurrido que a la hora de comer me mido la glicemia. Y de tan distraído que estoy conversando o preparando lo que vamos a servirnos saco la tira, me pincho el dedo, pongo la sangre en la tira… y luego retiro la tira sin siquiera mirar qué glicemia tenía… Así que vuelta a encender el equipo y buscar en la última memoria cuál era el resultado (gracias tecnología por favor concedido).
El otro día, con una anécdota que me contó mi mamá, reparé en esto de hacer las cosas en forma mecánica, tan en piloto automático, que es lo que les cuesta a algunos recién diagnosticados. Y está bien que les cueste, pues es parte del proceso de aprendizaje.
No lo había escrito antes pero ahora aprovecho de decirles que mi papá se hizo a esta “religión” de la diabetes, tipo 2 eso sí. Con todo el tema de su infarto cardíaco, en un examen de rutina salió una glicemia alterada y de ahí al diagnóstico hubo un solo paso.
Ya con la diabetes instalada en su vida, nos ha tocado hacerle entender lo importante de la glicemia como un elemento que le permitirá a él y a su équipo médico tomar las mejores decisiones en lo que respecta a su tratamiento. Sus glicemias han estado bastante aceptables. No se han escapado por sobre valores muy altos considerando que está recién partiendo.
Lo gracioso ocurrió la semana pasada. Le pregunté cómo había salido su glicemia de después de almuerzo y mi mamá se rió a carcajadas pero un tanto avergonzada. Y sus razones tenía. Mi papá se hizo una glicemia solo y el grito de exclamación por el resultado se escuchó en toda la casa: era algo así como 521 mg/dL… Auch! Hasta a mi me habría dolido. Mi mamá le reprochó preguntándole qué había comido extra, a escondidas seguro. Mi papá, algo perturbado le explicaba que no había comido nada más… Bueno, se calmaron y decidieron que harían una nueva prueba, la que arrojó una glicemia de… 122 mg/dL… Ahí repararon en que la primera vez, mi papá había leido el medidor al revés! Vaya, vaya! Por suerte mis papás no son para nada mayores (65 y 63 años) pensé yo, jejejeje.
Bueno. Estoy seguro que en el caso de más de un debutante, algo similar les puede haber ocurrido… Y ni hablar de personas derechamente ancianas y con problemas de visión.
Como la presentación de las pantallas de los monitores de glicemia usa números digitales, hay algunos que se prestan para la confusión: 2, 5, 6, 9.
A propósito de esta anécdota, me puse a revisar algunos manuales de las máquinas que tengo y me di cuenta que en más de uno hay un acápite especial que dice casi textual: “Al revisar el resultado, asegúrese de tener el medidor en la posición correcta, en este caso, con el puerto por donde se introduce la tira reactiva hacia abajo…” . De perogrullo… pero está escrito.
Y esto no es menor, pues sobre todo si usamos terapia de insulina con multidosis el resultado de la glicemia determinará la cantidad de insulina a inyectar o los hidratos de carbono a consumir según estemos altos o bajos.
Así que ya lo saben, atención con el resultado, porque no siempre 1 + 1 suman dos
Nota: las fotos son de mi medidor y sirven para ilustrar el ejemplo.













