
HbA1c del 5 de diciembre de 2007: 6,3.
No está mal… ¿Debería estar mejor? No lo se. Me siento bien y esta hemoglobina ya se repite por tercera vez. El mínimo que he tenido ha sido 6,1… Parece que llegué al umbral de lo óptimo para mi. No desespero por bajarla más. Hoy se que esa cifra es fiel reflejo de glicemias más estables, más cerca del rango meta y no del promedio de hipoglicemias bajo 40 e hiperglicemias sobre 300… como era antes de la bomba de infusión de insulina que estoy usando ahora.
Pero, para los más nuevos… ¿Saben de qué estamos hablando cuando hablamos de la Hemoglobina Glicosilada?
Les contaré parte de una triste historia que luego se tranformó en algo más feliz.
Cuando un chico de 18 años debutó allá por junio del año 1986, su médico no le pidió ningún examen más que la glicemia que en ayunas y con 260 confirmaba lo que los síntomas estaban gritando (baja de peso importante, sed extrema, decaimiento, orina muy frecuente): tenía diabetes juvenil (hoy diabetes tipo 1).
Luego de cuatro años de tratamiento y sólo con un par de glicemias al día (producto de las únicas dos inyecciones de insulina NPH) el doctor se jubiló y el paciente hubo de buscar un nuevo médico. Por aquí por allá llegó hasta una doctora extranjera que veía diabéticos… Y esta doctora siguió con el tratamiento que parecía funcionar. En realidad el paciente no estaba tan preocupado de su diabetes y sí del mundo laboral (la publicidad), trabajo al que recién se incorporaba con mucho entusiasmo. Una o dos visitas a la doctora cada cuatro meses… Todo anda bien, todo Ok, mantengamos el tratamiento… hasta la próxima.
Hasta que en 1994 el joven diabético conoce a la que se convertiría en su ángel de la guarda, esposa y madre de su hijo… Y como ella era médico (de niños eso sí, nada podía ser perfecto) le preguntó por el tratamiento que estaba siguiendo porque para lo que ella sabía “estaba un poco anticuado”. También inquirió sobre la hemoglobina glicosilada del sujeto en cuestión… La cara de interrogante a él le duró mucho… Tanto que acordaron que en el siguiente control con la doctora de la diabetes había que preguntarle a ella sobre el tema… Y la “doctora de la diabetes” dijo que ese examen no era necesario, que por eso no se lo había indicado al paciente…
El paciente cambió de doctor y llegó donde el nuevo galeno con una hemoglobina glicosilada de ¡12! Cosa terrible para los casi 8 años de enfermedad que ya tenía. Había algunas cosas que estaban malas en su organismo, pero por fortuna eran reversibles.
Ahí le explicaron a este paciente lo que era la Hemoglobina Glicosilada (HbA1c).
En términos muy simples podemos decir que la Hemoglobina Glicosilada (HbA1c), es un examen que permite una visión en retrospectiva del control de la diabetes. Así como una glicemia es una foto del momento, la HbA1c es como la película de los últimos 3 meses (en todo caso, está comprobado que el 50% del resultado está determinado por lo que ocurrió las últimas 4 a 7 semanas).
Los glóbulos rojos que circulan en la sangre contienen una proteína llamada hemoglobina. La glucosa, que también circula en la sangre, tiene dentro de sus características el poder adherirse a la hemoglobina del glóbulo rojo y así se queda con él durante su promedio de vida, que es de más o menos 90 a 120 días.
Entonces lo que hace el examen de HbA1c es justamente medir la cantidad de glucosa adherida a los glóbulos rojos. El resultado se expresa en un porcentaje (%) que finalmente indica el nivel promedio de glicemias durante el trimestre anterior a la prueba.
El DCCT (Diabetes Control and Complications Trial), estudio realizado en EE.UU durante 10 años con personas con diabetes Tipo 1, demostró que mantener la HbA1c en valores normales reduce significativamente la posibilidad de desarrollar complicaciones crónicas.
¿Y cuáles son los valores “normales”?
Acá les muestro una tabla cuya fuente es el DCCT.

De todas formas hay que prestar mucha atención pues como cualquier otro examen de sangre la hemoglobina glicosilada puede verse afectada por alteraciones que varíen el natural recambio de los glóbulos rojos, tales como hemorragias, anemia hemolítica, transfusiones, embarazo etc., que producirían seguramente falsos descensos. Y también por otro lado se puede ver alterada por la ingesta en dosis elevadas de ácido acetil salicílico (Aspirina), vitamina C, alcohol, altas cifras de lípidos en sangre, etc., que producirían falsos aumentos.
Tambien es importante recordar que acá en Chile, algunos endocrinólogos pediatras suelen recomendar que sus pacientitos más pequeños no bajen del 8% de HbA1c, pues un resultado inferior los pone en riesgo de hipoglicemias severas con frecuencia.
Como siempre digo, hay que consultar con el médico para determinar cuál es la meta ideal para cada uno. Pues ojo! No es igual la HbA1c de un diabético tipo 1 que la de un tipo 2; lo mismo que la de un tipo 1 diagnosticado de adulto comparada con la de un tipo 1 adulto diagnosticado cuando niño… Cada diabético es un mundo…
Para finalizar, es bueno saber que como complemento a la HbA1c hoy la ciencia pone a disposición de nosotros los pacientes el Sistema de Monitoreo Contínuo de Glucosa (CGSM por sus siglas en inglés), un examen más que permite ajustar mejor los tratamientos… Pero de eso hablaremos en otro post.
Ah… Y no se si lo notaron, pero el paciente que llegó con 12 de hemoglobina glicosilada a la consulta de nuevo médico es el que tiene hoy 6,3